Tomándose en serio a los niños: una nueva visión de los niños

Sarah Fitz-Claridge

Transcripción de la plática ofrecida en la Sociedad Karl Popper de Oxford el 16 de mayo de 2021 por Sarah Fitz-Claridge, traducido del inglés por Gabriel Campuzano [English]

Tomándose en serio a los niños es actualmente la única filosofía de educación que se toma en serio el hecho que los humanos somos creativos y también falibles. Está alimentada de la epistemología de Karl Popper.

En lugar de otorgar máxima autoridad sólo a algunas fuentes de ideas, tales como las ideas de los padres, Tomándose en serio a los niños valora seriamente el crecimiento del conocimiento, que implica la libre competencia de ideas independientemente de su origen.

El atributo más distinguible de esta filosofía, es la idea que los niños tienen la misma libertad, derechos, respeto y control sobre sus vidas que los adultos.

No me refiero a que los niños se las deban arreglar por sí mísmos: por supuesto que necesitan mucho de nuestro amor y protección, cuidado y atención, diversión y juego, y enormes cantidades de esfuerzo participativo empatizando con sus ideas e intereses. No nacen con la capacidad de sobrevivir y prosperar sin nuestra ayuda.

Me pregunto, ¿porqué será que cuando digo que los niños deberían tener el control de sus vidas, el mensaje recibido es que “debemos dejar que los niños se pudran solos”? ¿Si un experto alpinista te está guiando en un ascenso, siendo tu novato, imagina que voy a decirte: “deberías tener el control de tu propia vida.” ¿Acaso implicaría esto que el guía te abandone a tu suerte en media montaña? Claro que no.

Hay una gran anomalía entre las ideas de la Ilustración de nuestra cultura -lo que los adultos pensamos que es para nuestro beneficio- y lo que pensamos que es para el beneficio de los niños.

Vemos de manera diferente a niños y adultos.

Mi objetivo aquí es subrayar esa diferencia de perspectiva, porque una vez clarificada -como yo misma he descubierto (¡recientemente apenas!, por ello esta plática particularmente me emociona) -realmente te puede abrir los ojos para revelar puntos ciegos en tu forma de pensar que no tenías idea que estaban ahí.

Voy a empezar por describir las ideas prevalecientes, donde se encuentra la mayoría de las personas en su pensar sobre niños, pero más adelante viraremos hacia asuntos menos obvios.

Nosotros somos adultos; ellos son niños; y necesitan dejar de ‘portarse mal’ y cumplir nuestras ‘peticiones’ o lamentar las ‘consecuencias’ – y genuinamente sentimos que lo hacemos por el bien de ellos.

¿Por qué le llamamos ‘portarse mal’ cuando de un niño se trata, mientras que un adulto, está en ‘desacuerdo’ o en ‘conflicto’?

¿Y por qué le decimos ‘berrinche’ cuando un niño está molesto, pero cuando se trata de un adulto, decimos que estamos ‘trabajándolo’ o ‘muy frustrados’ o ‘estamos hasta la coronilla’ o ‘traemos la soga en el cuello’?

¿Por qué seguimos pensando en términos de corrección y disciplina tratándose de niños? Pero si en cambio, leemos un libro que aconseja a la gente sobre corrección y disciplina para coercer a tu pareja, quedarías atónito.

Si fueras a seguir este consejo, incluso, te podrías hallar frente a un juzgado criminalmente acusado por coerción. La ley -al menos en Inglaterra- reconoce que no sólo la violencia doméstica es problemática, pero igualmente el control coercitivo sin violencia.

En el caso de los adultos, la ley lo reconoce, pero los estándares son aplicados diferentemente para el caso de niños.

¿Por qué eso está bien?

¿¡Si una mujer adulta no tolera ser controlada coercitivamente, cómo rayos lo podría un niño indefenso!?

¿Por qué es correcto otorgarnos autoridad sobre nuestros hijos?

Esperamos que nuestros hijos pidan permiso, y nosotros, como la autoridad sobre ellos, somos quienes decidimos si lo otorgamos – ‘dejándolos’ hacer algo -o lo negamos, diciéndoles simplemente ‘no’.

Sin embargo, jamás se nos ocurriría imponer una tal autoridad sobre nuestros amigos o pareja. A nuestros amigos y pareja sí que los tomamos en serio, al menos por ahora.

Hubo un tiempo cuando a los mujeres no se les tomaba en serio. Y no es que las veían como no-humanas, se veían como un tipo diferente de humano -como si estuvieran en una categoría de humanos que no cuentan precisamente con lo que se requiere para estar a cargo de sus propias vidas, y con la clara necesidad, por su propio bien, de vivir bajo el control patriarcal benévolo de su padre o esposo.

No se les permitía votar y las mujeres al casarse perdían su derecho a la propiedad y trabajar se veía inapropiado para una mujer casada en 1933; mi propia abuela perdió su trabajo que amaba cuando informó a su jefe que estaba comprometida para casarse. Se pensaba que era perfectamente apropiado discriminar basado en género o estatus marital de una mujer.

De igual manera, en Estados Unidos, en el pasado la esclavitud era legal pero mucho después de qué se ilegalizó, muchos aún continuaban viendo diferente a los negros, diferente de como veían a la gente blanca.

Pero mientras que hoy en día, casi toda la gente se toma en serio a los adultos como soberanos individuales independientemente de sexo, raza, o estatus marital, casi nadie se toma en serio se a los niños.

Hemos abandonado el paternalismo con respecto a las mujeres pero tenemos que apenas dejarlo tratándose de niños.

Si objetas de mi uso de la palabra paternalismo porque se refiere a la idea que ciertos grupos necesitan ser controlados paternalmente por su propio bien, ¿cómo es posible que sea menos inmoral controlar a los niños que controlar a las mujeres como hace no mucho?

“¡Los niños son niños, no adultos!” Escucho seguido.

Muchos similarmente ridiculizaban la idea de tomarse en serio a los mujeres, ¡porque son mujeres, no hombres! Es un argumento circular.

Y tal como ahora parece obvio que las diferencias entre hombres y mujeres que alguna vez se pensó existían, o nunca existieron, o existieron sólo debido a la cultura patriarcal de la época, y no era justificación para no tomarse en serio a las mujeres, en un futuro será obvio para todos que las diferencias que actualmente se cree que existen entre adultos y niños, o no existen o no existieran si se tomará en serio a los niños, y que no es justificación para no tomarlos en serio.

Podrías estar pensando, “¡Los niños son dependientes! ¡Obviamente necesitamos dirigirlos y controlarlos por su propio bien!“

Si es así, ¿aplicas el mismo argumento consistentemente?

¿Acaso piensas que la gente dependiente no tienen derecho de estar en control de sus propios asuntos?

¿Tú crees que un papá, de los que se queda en casa educando a sus hijos mientras que la mujer trabaja, no debiese tener control sobre su vida, sólo porque depende del ingreso de su mujer?

¿O acaso crees que un soldado pierde su derecho de autodeterminación después de perder tres de sus extremidades en guerra convirtiéndose en dependiente?

¿No somos todos dependientes de alguna manera? ¿Porqué señalar entre todos a los niños?

Veamos la diferencia de perspectiva con respecto a cometer errores.

Todos creen que los adultos deberían tener libertad de cometer errores. Podemos señalar el error, pero si la persona no es persuadida, tiene derecho de hacer lo que piensa que más le conviene.

Incluso, si el mundo entero pudiese ver que está haciendo un error garrafal, comoquiera tomaríamos la perspectiva de qué se trata de su vida y que ella tiene derecho de tomar sus propias decisiones.

Pero en el caso de niños, la percepción prevaleciente es que en ese caso, la coerción está justificada y es buena para ellos.

¿Por qué será qué es buena para ellos y no para nosotros?

Si tú dices, “la coerción está justificada porque los adultos saben más que los niños,” ¿aplicas el argumento consistentemente?

¿A poco dices que aquellos que saben más en el mundo están justificados en coercer al resto de nosotros? ¿Eso es lo deseable?

La forma estándar de ver a los niños es que no son exactamente iguales a nosotros; no son creativos y racionales como lo somos nosotros; y no van a aprender a menos que sean sometidos a enseñanzas indeseadas.

En la perspectiva estándar, la familia es como una dictadura benévola. O a lo mejor prefieres la idea que uno de los padres es el capitán del barco en el cual nosotros, los papás, somos responsables de navegar al niño-barco para evitar icebergs en su travesía hacia la adultez. Se podría decir qué algunos padres tienen organizado el barco a la militar donde el niño es enviado al ‘calabozo’ – darles tiempo fuera- si desobedecen y otros papás son más permisivos y le dan a su hijo una salida fácil -más libertad. De cualquier manera, todo esto es una visión de los niños a través del mismo paternalismo. ‘Darles más libertad’, de todos modos asume que como padres, es nuestro rol de decidir qué tan permisivos somos con ellos. Estamos por encima de nuestros hijos, otorgando o recortando libertades. Estamos todavía dirigiendo y administrando a los niños, estableciendo nuestras ideas como la autoridad.

Esta forma de ver a los niños, como si fueran inferiores, no exactamente igual a nosotros, crea inherentemente una relación padres-hijos autoritaria jerárquica que pone en enfrentamiento a padres e hijos unos contra los otros -una relación de arriba hacia abajo en donde las ideas de los padres se les otorga autoridad y los niños nos son libres.

Existe una razón por la cual somos libres para administrar nuestros propios asuntos. Hay una razón por la cual existen derechos y libertades que gozamos -de modo que no se impida el crecimiento del conocimiento; y en sociedades previas que no tenían estas libertades, el crecimiento del conocimiento era suprimido, y la vida era miserable para todos. La ilustración emergió de la idea que esto no debería suceder.

Las relaciones jerárquicas, de arriba hacia abajo fundamentadas en paternalismo del tipo “nosotros sabemos lo qué es mejor“ impide el crecimiento del conocimiento. Esto es cierto independientemente de género o etnicidad. Y también es independiente de la edad.

Por lo tanto, mi propuesta es que olvidemos ese paternalismo y privilegiar relaciones donde se respeta la autonomía, hombro con hombro, igualitarias donde todas las ideas pueden competir libremente sin importar su origen de quién las propuso, las ideas de nadie tienen autoridad y los papás y niños están del mismo lado.

La lógica Subyacente del aprendizaje – el crecimiento del conocimiento.

  • Notar un problema o anomalía en el conocimiento existente.
  • Conjeturar explicaciones audaces con el objetivo de explicar y resolver el problema.
  • Someter las conjeturas a crítica con el objetivo de qué sean refutadas.
  • Olvidarse de las conjeturas que no resistieron el escrutinio crítico.
  • Adoptar tentativamente la conjetura que no ha sido refutada como solución.
  • Acontece entonces una situación problemática nueva.
  • Un nuevo problema.

No es obvio porqué la gente salta a la conclusión perturbadora que los niños no tienen la capacidad de detectar problemas y de crear al menos tantas conjeturas explicativas como nosotros lo hacemos, y criticándolas, y aprendiendo de la misma manera que nosotros lo hacemos. Es decir, a la medida que nosotros somos creativos y racionales, ellos también lo son.

Podrías estar pensando:

“¿Pero qué me dices de los bebés? ¡Ellos sólo lloran todo el tiempo! No veo ninguna evidencia de qué los bebés están siendo creativos y racionales.“

¿Cómo los niños se hacen racionales si empiezan siendo irracionales?

La gente confunde la falta de conocimiento de los bebés por falta de racionalidad.

Al nacer los niños, su conocimiento y medios de comunicación son… limitados. Pero contrario a lo que la mayoría de nosotros nos imaginamos, los bebés antes de llorar, tiene ciertas expresiones sonoras que tienen significado. Cuando un bebé dice “nah”, esta pidiendo de una manera gentil y educada ser alimentado. ¿Y qué es lo que hacemos? Ignoramos su petición hasta que se pone a gritar como loco.

Es bien sabido, que yo misma me pongo a gritar cuando una petición sencilla y cortés me es rechazada.

Aún así declaramos que los bebés son irracionales por la forma en que se expresan.

Nosotros, nos expresarnos de manera placentera y racional en conversación sólo porque lo aprendimos. Y claro, nos parece obvio comunicarnos a través de conversaciones racionales porque nosotros creamos ese conocimiento.

Si los bebés no fuesen personas creativas y racionales no tendrían la capacidad de aprender a hablar. Sin embargo, los niños pequeños aprenden lenguaje o más de uno independientemente si hay alguien enseñándole y aprenden hasta 20 palabras por día. Y eso es solamente una pequeña fracción de todo lo que están aprendiendo. Hasta si ignoramos todo lo demás que están aprendiendo y nos enfocamos exclusivamente en lenguaje, están aprendiendo el significado de palabras, gramática, cómo llamar a las cosas, cuándo usar y cuándo no ciertas palabras; están aprendiendo matices y el significado cultural de todo.

“Todo eso está muy bien,“ pudieras pensar, “¿pero cómo podríamos tener una relación equitativa con un niño de dos años que conoce muchísimo menos que nosotros?”

No se trata de cuánto sabe cada uno de los involucrados, se trata de la percepción que tienes, de la teoría que tienes de la relación y de la otra persona. Y se trata como percibes el conocimiento y tu mente.

Si crees que la mente es pasiva, como el modelo de tina, y piensas que el conocimiento es como un fluido que se vierte sobre la mente desde arriba, en realidad, percibes a los niños como objetos subordinados, que pasivamente reciben el conocimiento que te imaginas estás vertiendo. En este caso, forzosamente la relación será jerárquica.

Similarmente, si eres un experto del comportamiento, reduces al niño/objeto a una caja negra sin mente utilizando técnicas de condicionamiento clásico u operante.

Eso es equivalente a rechazar que los niños piensan y que tus propias ideas son necesariamente las correctas.

Si somos falibilistas, reconocemos que los demás igualmente también lo son, y por tanto, las ideas producidas por cualquier fuente pueden competir libremente en vez de otorgarle autoridad sólo a ciertas fuentes de ideas.

No se trata de cuánto saben las diferentes partes. Y tampoco se trata de la forma abierta de la relación:

Se pueden tener relaciones mutuamente respetuosas de la autonomía individual con tu jefe, con tus empleados o con tu hijo. Lo esencial es cómo ves a la otra persona y cómo interactúan, y no la forma abierta de la relación.

Se puede tener una relación jerárquica y desigual con alguien que es nominalmente tu par, pero a quien ves hacia abajo y manipulas.

En relaciones igualitarias y respetuosas de la autonomía que reconocen el falibilismo, no vemos a los demás hacia abajo como si fueran inferiores a nosotros. Y vemos la vida y las decisiones de otros pertenecientes a ellos.

Y estamos tan confiados de que la otra persona no necesita ser administrada o controlada, que ni siquiera se nos ocurría mencionar esa confianza.

Un autor que mercadea a los papás “nunca le digas no” como “papás jellyfish” -y aboga por lo que ella llama “padres pilares” quienes proveen “consistencia“ y “firmeza“ – sugiere decirle a los niños: “yo creo en ti” y “yo confío en ti”, según ella, no es coercitivo.

Yo no estoy de acuerdo.

Si alguna vez has estado en la punta filosa de esta estrategia paternal debes saber que el enfoque de premio “confío en ti” está respaldado con la amenaza de castigo “más te vale que no me decepciones.”

¿Cuál es el propósito de decir estas cosas si no están en tela de juicio?

“Confío en ti,” usualmente quiere decir “No confío para nada en ti. Muéstrame que estoy equivocada.”

Y cuando decimos “creo en ti,” algunas veces estamos tratando de soportar al humilde niño desde arriba, indicando una relación jerárquica; o de nuevo, realmente estamos diciendo “de ninguna manera creo en ti por favor no me avergüences siendo el fracaso que se espera de ti.“

Celebrando y recompensando a los niños es similarmente coerción. Son expresiones de superioridad: evaluación desde arriba, juzgando el desempeño del niño. El objetivo de premiar a los niños es manipularlos utilizando condicionamientos operantes. En efecto, niega la existencia del niño como persona con mente.

¿Le dirías a un adulto que respetas “¡muy bien Luisito!“? No. Podrías decirle “gracias,“ o podrías expresar respeto genuino o admiración, pero no le dirías eso.

Ese enfoque de premio y castigo se traduce aquí por “¡muy bien!” seguido de una evaluación de desempeño potencialmente negativa. Las alabanzas implican una relación de jerarquía, de desigualdad y coerción, cosa que no ocurre con las expresiones genuinas de admiración o gratitud .

La perspectiva estándar de los niños adopta la falsa teoría que “los niños no tienen razones como nosotros las tenemos“; “las causas de sus acciones están afuera de sus mentes“ o “todavía ni siquiera tienen mentes.“

Pero en realidad, sí tienen razones -de la misma manera que nosotros. Y Tomándose en serio a los niños significa comprometerse con sus razones, no desacreditarlas.

La visión paternalista típica de niños es tan ubicua, que incluso, aparece en libros de autores que piensan que están en contra de la coerción y la manipulación.

Entonces, veamos ahora algunos ejemplos. Voy a parafrasear un poco las palabras de algunos textos simplemente para ilustrar la anomalía del doble estándar en la perspectiva tradicional.

¿Qué pensarías de este consejo?

“¿Y sí mi esposa se me niega?” pregunta el marido. Yo respondo que ese esposo necesita entender que su esposa no está acostumbrada a tener un esposo que ejecuta después de cierto límite. Un esposa así, probablemente requerirá más tiempo para cumplir dentro del límite voluntariamente. El esposo simplemente necesita mantener tierra firme, no dejando su espacio hasta que la pantalla se apagada o entregada.

¿Cumplir con un límite voluntariamente? ¡Caray! Si eso es ‘voluntariamente,’ no me quiero imaginar lo que sería ‘involuntariamente’.

Si tratar así a un adulto es repugnante, ¿por qué es incuestionable cuando se trata a un niño de esa manera?

He aquí un ejemplo de un autor que ni siquiera considera que un niño puede tener sus propias razones para comportarse de una manera que los adultos la califican ‘retadora’:

“Algunas de las muchas causas de comportamientos retadores son:

•   una necesidad no satisfecha de conexión humana
•   una necesidad insatisfecha de contacto físico o emocional
•   estrés causado por el desarrollo emocional del niño
•   condiciones ambientales que ponen en riesgo el bienestar físico del niño
•   sensibilidades físicas y/o emocionales con las que nace un niño.
•   sensibilidades innatas de temperamento
•   sensibilidades físicas y/o emocionales o retos causados por estrés durante y posterior al pato.”

-Pam Leo, 2005, 2007, Connection Parenting: parenting through connection instead of coercion, through love instead of fear, second edition, p. 138

¿Dónde está: “no estamos de acuerdo y no me estás escuchando“? De alguna manera, esto no logró ser incluido en la lista.

¿A ver qué piensas de este consejo?

Con los maridos especialmente contreras (y prácticamente con todos los jóvenes), funciona mucho mejor hacerles una petición a la que ya dijeron “sí.” En otras palabras, quieres que un hombre ya esté asintiendo (literalmente o figurativamente) para asegurar mayor probabilidad de que se siente naturalmente inclinado a hacer lo que tú le pidas. Yo generalmente aconsejo a las mujeres que traten que su maridos o asientan tres veces antes de pedirles algo. Esto les ayuda a sentirse más conectados y escuchados -y les predispone a realizar lo que pidas.

¿Te gustaría ser condescendido y manipulado de esta manera?

Imagínate que tu esposo te prohíba hacer algo y te diga esto:

“Cariño, no sé si estoy haciendo lo correcto, pero como tu esposo me toca tomar esta decisión. Algunas cosas son cuestión de juicio personal. ¿Estás de acuerdo que hay cosas que al marido le toca decidir?” Mientras la esposa se sienta realmente escuchada y comprenda la dificultad para el esposo y estoy haciendo mi mejor esfuerzo como esposo para mantener a mi esposa a salvo, aunque a ella no le guste, usualmente terminamos ok. No siempre se puede llegar a un acuerdo pero las mujeres necesitan sentirse escuchadas y que las toman en serio.

¿Acaso sería eso tomarte en serio? ¿Acaso será eso tomar tus ideas en serio? ¿Acaso será eso una relación igualitaria o una donde cedes autoridad a sus ideas?

¿Tomarse en serio a alguien significa simplemente hacerlos sentir escuchados?

¿Hay consistencia entre tomarse a alguien en serio y al mismo tiempo controlarlo y manipularlo? No lo creo. He aquí otra cita:

“No me preocupa tanto si todos toman la misma decisión o utilizan las estrategias que utilizo yo, pero si sus acciones, palabras y tono de voz dejan claro que toman en serio a sus hijos .”
-Alfie Kohn, 2005, Unconditional Parenting: moving from rewards and punishments to love and reason.

Todo se trata de nuestras decisiones, nuestras estrategias y lo que nosotros mismos creemos qué es lo mejor. Los propios deseos, razones, pensamientos del niño muy apenas se consideran -como si el niño ni siquiera existiera como persona soberana con autocontrol como nosotros.

¿Es correcto coercer a alguien siempre y cuando le ‘ayudemos’ a ‘procesar las emociones’ causadas por nuestra coerción?

“La habilidad para tolerar frustración como adulto está enraizada en la niñez. Precisamente, involucra la habilidad de nuestros padres de enseñarnos cómo reaccionar cuando te dicen ‘no’ y cómo lidiar con alguna emoción residual. La mayoría de los papás saben decir ‘no’, pero no ayudan a sus hijos a procesar las emociones que subsiguen.”
⁃ Shefali Tsabary, 2010, The Conscious Parent

Si tu novio te dice “no” por tu propio bien pero ofreciera ayudarte a procesar las emociones involucradas en esto, ¿sería eso tomarte en serio? ¿Acaso es una relación igualitaria en donde las ideas de cada quien compiten libremente? ¿O sería una relación coercitiva y jerárquica?

Bajo el encabezado, “Ayudando a Niños con Grandes Emociones,” esta próxima cita se trata de cómo ver y lidiar con lo que el autor denomina ‘grandes emociones’ resultados de tu propia coerción de tu hijo. Algunos quizá prefieran saltarse esta parte.

Darle la bienvenida al disgusto. Si puedes reaccionar ante el enojo de tu hijo con compasión y suavizando tu corazón, probablemente se va a poner a llorar. Entre más llore, mejor. El miedo está encerrado en su cuerpo. Él puede patalear y sudar y tratar de empujar algo contra algo; todo eso ayuda a que su cuerpo se libere del miedo. Si se pone agresivo hazte para atrás para que no te pueda herir. Tu trabajo es ayudarlo a que se sienta suficientemente seguro para que se le pase el enojo y vuelva a su estado subyacente de mayor miedo, vulnerabilidad, dolo e impotencia.
-Laura Markham, 2015, Peaceful Parent, Happy Siblings

¿Qué si se tratara de un marido que piensa que tiene derecho de coercer a su mujer? ¿Todo estaría bien si ‘ayudara’ a su esposa a que “se le pase el enojo” y pasar al “miedo, dolo e impotencia” que este autor califica como deseable?

Otra cosa que encontramos en libros para papás que ven a los hijos a través de la lente del paternalismo, a través de relaciones jerárquicas coercitivas, son muchísimos datos de lo que la investigación dice, lo que los estudios supuestamente dicen, qué es “efectivo”; en vez de, ¿cuál es la forma correcta e incorrecta de tratar a alguien?

“Criando basado en evidencia, basado en ciencia e impulsado por los datos.”

“ El colegio americano de pediatras advierte que…”

“Una tras otra vez, la investigación ha demostrado qué tan detrimental es la manipulación y coerción para el sentido de identidad de un niño y para su bienestar.”
-Shefali Tsabary, 2013, Out of Control

Si la ‘investigación’ encontrara lo opuesto (y estoy segura que estudios los hay, porque la gente tiene su propia agenda cuando hacen ‘investigación’, y pueden decir lo que sea), ¿sería correcto manipular y coercer a niños?

Tenemos una opinión de los niños muy diferente. Tenemos completamente diferentes estándares para niños. Vemos qué es efectivo y qué dice supuestamente la ‘investigación’.

“Algunos adultos insisten que unas buenas nalgadas nunca les hicieron mucho daño, pero la investigación actual sugiere lo opuesto.”
-Lawrence J. Cohen, 2001, Playful Parenting

¿Los resultados alegados de la investigación determinan lo que es correcto? Si los resultados fueran opuestos, ¿el comportamiento inmoral de pronto se haría moral?

¿Porqué será que hablamos de ‘unas buenas nalgadas’ o ‘castigo corporal’ cuando le pegas a un niño, pero cuando le pegas a tu esposa, eso es “violencia doméstica” o “abuso marital”, o cuando le pegas a un empleado se le dice “asalto con agravio”?

Tenemos una vision diferente de los niños. Todo se reduce a qué es ‘efectivo’.

“No se puede garantizar efectividad ni con alguna intervención mía ni de cualquier otro… Lo que yo estoy describiendo tiene mucho mejor tasa de éxitos.”
-Alfie Cohen, 2005, Unconditional Parenting: moving from rewards and punishment to love and reason

Observen que se trata de qué ‘funciona’, qué “estrategias” son “efectivas”, para producir un producto deseado – Como si los niños fueran trozos de plastilina esperando ser moldeados por nuestro pragmatismo y paternalismo. Esto no es tomarse en serio a los niños, y tampoco es permitir la competencia libre de ideas.

La clave es averiguar qué es lo que mejor funciona y luego administrar el proceso para obtener los mejores resultados de tu hijo.
-Rick Capaldi, 21st Century Parenting

Esto es ver al niño come un producto, como si fuese inferior a nosotros, y estamos tallando este niño/objeto.

En cantidades alarmantemente grandes, se utiliza cada más un lenguaje engañoso en libros orientados a papás. Y he aquí un ejemplo (algo más de paternalismo):

María Montessori, la gran educadora innovadora, se dio cuenta que cuando los adultos facilitan un ambiente apropiado, se puede indirectamente motivar el deseo intrínseco de los niños de aprender y de ser independientes… Y a los niños se les da algo de poder. Se les permite escoger su trabajo dentro de un conjunto prescrito de opciones.
-Helen Hunter Clarke-Fields, 2019, Racing Good Humans

Esto no es tomarse en serio a los niños.

Si se te permitiese escoger de un conjunto prescrito de opciones, ¿constituiría eso darte poder o reducir tu poder?

¿Cómo te sentirías si tu mujer te deja una nota sobre tu plato en la cena?, diciendo:

“Puedes tomar tu cena después de acabar tus queahceres y puedes hacerlos cuando tú quieras.

Los autores que recomiendan dejar ese tipo de notas a los niños, le llaman ‘decisión libre’ para el niño. Los alguaciles de esclavos hace tiempo igualmente encontraron muy efectiva la amenaza de negar comida, pero al menos no pretendían que esto aumentaba la libertad de acción de ls esclavos.

Esta faceta del paternalismo se trata de lo que nosotros mismos pensamos que es lo mejor -y llamar esto ‘la elección libre’ de nuestro hijo. Lo que el niño piensa y quiere no forman parte de esta perspectiva.

Eso no es tomarse en serio los niños. Ejemplo:

“Cuando esté más grandecita habla con tu niña de cómo te sientes sobre el tiempo que pasa delante la pantalla. Puedes usar una estrategia de solución de problemas ganar-ganar para establecer límites saludables juntas.”
⁃ Helen Hunter Clarke-Fields, 2019, Raising Good Humans.

Nadie quien usa el lenguaje decentemente, se hubiese referido a eso como una solución ganar-ganar. No hay nada de ‘juntas’ en el establecimiento de ese límite.

Hay un excesivo uso de lenguaje orwelliano en libros dirigidos a padres: las llamadas ‘peticiones’ que el niño no puede declinar; supuestos ‘acuerdos’ que el niño detesta; las ‘consecuencias naturales’ que de natural, no tienen nada. Se trata de cómo lograr que el niño obedezca escondiendo bajo un semblante empático la realidad coercitiva, mediante lenguaje que sólo suena permisivo.

¿Qué pensarías de este consejo?:

Si establecemos un límite que impida a nuestra esposa excederse de 30 minutos delante de la pantalla, antes de qué llegue la hora de planchar nuestras camisas, y nuestra esposa rompe esta regla, es muy importante hacer que respete el límite consistentemente, mientras al mismo tiempo mostrarle empatía. Hay una gran variedad de formas de cómo hacer esto. Podemos establecer un acuerdo con nuestra esposa de modo que si ella rompe el acuerdo, ella sabe perfectamente que los tiempos de pantalla serán removidos de la ecuación hasta que termine de planchar la última camisa. Si nuestra esposa intenta safarse de alguna manera, el esposo debe mantenerse resoluto en su petición que la pantalla sea apagada o entregada. Manteniéndose firme en los límites establecidos no quiere decir que estamos utilizando dureza o coerción, que fácilmente se encontraría en la frontera del abuso. En vez de esto, ayudamos a nuestra esposa a comprometerse con la tarea con un sentido de alegría y ligereza.

¿Será esto un buen consejo marital? ¿Porqué es correcto atarle este doble nudo a los niños pero no a los adultos?

Esta es la verdadera cita:

Si establecemos un límite de 30 minutos delante la pantalla antes de que sea hora de realizar la tarea, y nuestro hijo viola esto, es muy importante hacer que respete el límite consistentemente, mientras al mismo tiempo mostrarle empatía. Hay una gran variedad de formas de cómo hacer esto. Podemos establecer un acuerdo con nuestro hijo […] de modo que si rompe el acuerdo, él sabe perfectamente que los tiempos de pantalla serán removidos de la ecuación hasta que la tarea sea terminada. […] Si nuestro hijo intenta safarse de alguna manera, los padres deben mantenerse resolutos en su petición que la pantalla sea apagada o entregada. Manteniéndose firme en los límites establecidos no quiere decir que estamos utilizando dureza o coerción, que fácilmente raya en la frontera del abuso. En vez de esto, ayudamos a nuestro hijo a comprometerse con la tarea con un sentido de alegría y ligereza.”
-Shefali Tsabary, 2016, The Awakened Family

Observa que no sólo el autor recomienda coercer al niño para que haga su tarea, y que no solamente aboga por limitar coercitivamente a 30 minutos de pantalla, también requiere que el niño aparente aceptar estos límites y reglas coercitivos, y además, que obedezca con “un sentido de alegría y ligereza.”

¡Hablando de doble atadura! Es brutal bajo el Zen veneer.

Olvídate de lo que quiere el niño. Olvídate de lo que el niño piensa. Olvídate que los niños tienen sus propias razones. En lugar de esto, experto tras experto nos dicen que la pregunta que nos debemos hacer es:

“¿Qué necesitan los niños?”
-Helen Hunter Clarke-Fields, 2019, Raising Good Humans

¿Qué te parece este consejo marital para ignorar los deseos de tu esposa en favor de lo que tú crees que necesita?

Los esposos frecuentemente confunden satisfacer las necesidades de su esposa con hacerla feliz. Satisfacer sus necesidades no necesariamente la hace feliz.
Las mujeres necesitan someterse a una dieta estricta para permanecer esbeltas y saludables. Decirles que ya es hora de dejar de comer podría no hacerlas felices. Si le dices a tu esposa que se puede comer ese pastel podría hacerla feliz, pero no satisfaría su necesidad ‘real’ de contar con un esposo que la apoye en mantenerse esbelta y saludable. Satisfaciendo las necesidades de tu esposa a veces involucra amarla lo suficiente como para decir no y establecer límites.

¿Qué significa satisfacer una necesidad ‘real’ de una persona que ella misma no quiere?

¡Y se nos dice que tomarse en serio a los niños es enfocarse en estas presuntas ‘necesidades’!:

El enfocarse en las necesidades de los niños y trabajar con ellos para asegurarnos de qué sus necesidades sean satisfechas, constituye un compromiso de tomarse en serio a los niños […] Las preferencias de un niño no siempre pueden ser acomodadas, pero ellos siempre deben ser considerados y nunca hay que descalificarlas a priori.
-Alfie Kohn, 2005, Unconditional Parenting: moving from rewards and punishments to love and reason

¿Y estos autores qué creen que necesitan los niños? ¿Hay duda? Enseñanza por supuesto, sin importar si los niños la quieren:

“Cuándo un niño hace algo inapropiado […] se presenta una oportunidad de enseñanza […] por encima, el ver el comportamiento del niño como un ‘momento de enseñanza’, nos invita a incluirlos en el proceso de solución del problema, que es mucho más probable sea efectivo.
-Alfie Kohn, 2005, Unconditional Parenting: moving from rewards and punishments to love and reason

Ahí se ve de nuevo la palabra ‘efectivo.’

¿Acaso serías tomada en serio si tu marido pensase en términos de oportunidades de enseñanza si se tratara de ti? ¿O sería condescendiente, jerárquico y coercitivo?

Otra cita:

Si tu esposa está teniendo problemas con algunos asuntos, tal como el hablar muy fuerte cuando estamos en una llamada telefónica, eso, se convierte en la señal de qué necesita aprender.

¡¿El problema de la esposa?!

¿Cómo te sentirías si tu esposo está obstinado en asegurarse de que aprendas lo que él piensa que debes aprender, y no te escucha cuando le indicas tu desinterés? ¿Será eso tomarte en serio?:

Cuando mi esposa me falta al respeto, recibo señal que todavía falta enseñarle más. En este caso me hago unas preguntas: […]
⁃ ‘¿Acaso ella entiende lo que yo espero de cómo debe mostrarme respeto?’
[…]
“¿Erin, así se muestra respeto?”
“No sé”
“Anteriormente me dijiste que no te sientes respetado cuando te gritan. ¿Qué tal si alguien te contesta mal?”
“No lo sé.”
“Te gustaría que yo te respondiera mal?
“No me importa.”
“¿En serio? ¿O sea quieres decir que está bien si te empiezo a responder mal?”
“Si eso es lo que te mola.”
[…] [Estaba apunto de perder la voluntad de vivir pero aún hay más, mucho más.]
Heme aquí, educándola un poco más sobre puntos más finos del respeto.

Incidentalmente, ¿porqué algunos papás le llaman “respondiendo mal” si es un niño, o “expresando desacuerdo” si es un adulto?

Los libros para padres tienden a estar llenos de preguntas sugeridas que encarnan una agenda paternalista y pedagógica. La idea de hacerles preguntas a los niños es para ‘enseñarles’ cosas. Pero hacerles preguntas cuya respuestas ya conoces es probarles, evaluarles y juzgarles desde arriba.

Tales preguntas sugeridas son todas sobre la canalización de nuestros hijos hacia dentro nuestra agenda pedagógica. Obviamente lo hacemos pensando que es para su propio bien. Sin embargo, no les estamos tomando en serio, les estamos amoldando, conduciendo y dándoles forma. Relaciones coercitivas jerárquicas. Sus propias ideas no importan, no se les permite competir libremente.

No debemos estar dando lo que Karl Popper llamaba “respuestas no deseadas a preguntas no formuladas” – ¡pues muchísimo menos preguntas no deseadas para verificar sus respuestas!

Lo que yo sé por mi propia vida, es que los consejos no solicitados pueden a veces ser “respuestas indeseadas a preguntas no formuladas” y por lo tanto problemáticos.

Si somos poppereanos, lo podemos ver como el compartir teoría o crítica constructiva – y nos sorprende porqué a veces no son bien recibidos.

Nuestra intención es ayudar, pero dar consejos puede ser invasivo del espacio personal. Puede surgir de un lugar donde miras hacia abajo, en una relación jerárquica y sin tener la confianza sin cota en tu hijo que tuviéramos en nuestra pareja o amigo.

Si observas un patrón de rechazo a tu compartir de teorías, puede ser que tengas un punto ciego – como yo lo tenía.

Considera primero obtener consentimiento- preguntándole al niño si le gustaría escuchar tu teoría/consejo/crítica – antes de proceder. Puede ser que en ese momento no sea deseado.

Y por el otro lado, a veces omitimos compartir teorías porque no vemos precisamente al niño igual a nosotros, porque lo vemos a través de la lente del paternalismo. Y esto también es problemático.

Aquí muestro un ejemplo de una situación dónde sería un error no compartir tu teoría:

Supón que estoy por salir para una entrevista de trabajo, inconsciente del código de vestimenta esperado y en lugar de llevar un traje negro conservador, estoy apunto de salir vestida inapropiadamente para el trabajo. Yo realmente quisiera pensar que mi gente me diría de ese código de vestimenta – en vez de verme demasiada delicada como para escuchar esa información – de modo que no perdería el trabajo solo por vestir inapropiadamente.

Sí necesitamos ofrecerles a nuestros hijos todo tipo de información- de peligros por ejemplo – y acceso a ideas y criticismos que ellos quisieran conocer. La gente se da cuenta que cuando se toma en serio a los niños, se convierten en los consejeros de confianza de sus hijos. Tomándose en serio a los niños no quiere decir que no les compartas tus teorías. Pero sí ser sensible a si el otro quiere o no, escuchar tu teoría.

Si hay un patrón de preocupaciones por nuestro hijo, eso es falta de confianza en él. Quizá lo estamos viendo hacia abajo.

Ni se te ocurra pensar que no se da cuenta de nuestra preocupación.

Siempre que un problema con nuestro hijo se haya convertido un poco en patrón, esa es una pista que algo anda mal, que todavía guardes un aire de paternalismo, o que todavía interactúes en una relación jerárquica en lugar de una de relación igualitaria hombro con hombro. Los problemas son realmente resolubles. ¿Algo bloquea la solución de este?

Esto nos puede ocurrir a todos – somos seres humanos falibles, y no necesariamente contamos con el conocimiento, y no siempre lo podemos crear justo en el momento que lo necesitamos – todos cometemos errores.

Es el tipo de situación que puede ocurrir si inadvertidamente tenemos una idea fija de cómo debe ser la solución. En vez de pensar creativa y lateralmente, siempre cuestionándose todo, y conjuntamente resolviendo el problema, tenemos una teoría sin examinar de lo que debe ocurrir, y estamos pensando en términos de cómo convencer al niño para que se sienta bien con nuestra solución.

Así no es como se resuelven problemas en una relación de iguales, ¿no? Simplemente no está del todo bien, no es una solución real. No se les está permitiendo a las ideas competir libremente. Es todavía, ‘nosotros sabemos lo que es mejor.’

Relaciones desiguales, jerárquicas y el paternalismo se nos puede colar incluso si deseamos muchísimo tomarnos en serio a los niños – como en mi caso – mediante puntos ciegos.

Yo misma continúo descubriendo puntos ciegos que he tenido con respecto a tomándose en serio a los niños – frecuentemente. Todos cometemos errores. No somos omniscientes. El conocimiento se tiene que crear y muchas veces fracasamos en el momento. La verdad no está manifiesta. No sabemos cómo infaliblemente tomarnos en serio a los niños, tenemos teorías, pero pueden estar equivocadas, y muchas de nuestras ideas posiblemente estén equivocadas. Somos falibles. Esta es la condición humana.

Pero algo que he encontrado útil es mirar esto desde la perspectiva de la diferencia de puntos de vista. ¿Acaso estoy inadvertidamente viendo hacia abajo a mi hijo desde arriba, en estilo de relación jerárquica, viéndolo no exactamente como a un igual, no como una persona completamente autónoma? ¿Le tengo preparada un agenda? ¿Estoy inadvertidamente o intencionalmente conduciéndolos?, por su propio bien, por supuesto, pero ¡aún así!

Tomándose en serio a los niños significa reemplazar las relaciones jerárquicas, paternalistas, ‘yo se más’, por relaciones no coercitivas, respetuosas de la autonomía, hombro con hombro en donde todas las ideas pueden competir libremente independiente de su fuente.

Tomándose en serio a los niños significa tomarse en serio las ideas. Sin impedir el crecimiento del conocimiento.

Y para los poppereanos en el auditorio: tomarse en serio las ideas y el crecimiento de conocimiento significa también tomarse en serio a los niños.

Sarah Fitz-Claridge, 2021, ‘Tomándose en serio a los niños: una nueva visión de los niños’ – ‘Taking Children Seriously: a new view of children,’ plática impartida en la Sociedad Karl Popper de Oxford el 16 de mayo de 2021, https://www.takingchildrenseriously.com/tomandose-en-serio-a-los-ninos-una-nueva-vision-de-los-ninos/

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